El yoga Iyengar, debe su nombre a la metodología de enseñanza de yoga creada por el maestro Sri B.K.S Iyengar, también conocido como Guruji, nació en 1918 en India y a los 16 años inició su práctica con su maestro Sri T. Krishnamacharya. En 1936 comenzó a impartir clases en su país natal y se concentró en mejorar la práctica y adquirir mayor conocimiento a través de su propia experiencia; ajustó y definió las asanas (posturas), en busca de perfección y precisión logrando descubrir la técnica de cada una y sus efectos a nivel del cuerpo físico y mental – emocional.


    Progresivamente su popularidad como profesor de yoga sobrepaso la India y Oriente, en 1952 su enseñanza llegó a Occidente convirtiéndose en un sistema que se expandía por innumerables países. En 1966 publicó Light on Yoga, libro que resultó ser una obra maestra y que logró difundir y convertir al yoga en una disciplina universal. Eran muchos los que querían aprender directamente de él; así que instruyó a sus alumnos aventajados para que asumieran la enseñanza en sus respectivos países. Comenzaron a denominar el yoga enseñado por Sri B.K.S Iyengar como Yoga Iyengar para diferenciarlo del que enseñaban otros profesores.


         El conocimiento que Sri B.K.S Iyengar posee acerca del cuerpo y la mente humana es extraordinario. Ha utilizado este saber, no sólo para desarrollar la práctica en personas sanas sino también para tratar a personas con diversas enfermedades; el Yoga Iyengar incluye un enfoque terapéutico gracias al que miles de personas han superado sus dolencias y dado un nuevo significado a sus vidas.

       En 1975 fundó el instituto de yoga Iyengar en Pune India y junto sus hijos Geeta y Prashant, reciben anualmente a miles de personas. Actualmente Sri B.K.S. Iyengar tiene 92 años y continúa enseñando a sus alumnos - profesores o dando clases magistrales en diversos países.



Características principales del método Iyengar  



Intensidad y dinamismo: Al inicio sólo trabajamos con movimientos físicos o perisféricos. Con el avance de la práctica, activamos capas más profundas del cuerpo y usamos la percepción de los sentidos para discriminar y analizar lo que ocurre internamente, esto es acción; crear un estiramiento y trabajo interno que suele ser imperceptible para el observador pero que atrae inteligencia y sabiduría a nuestras asanas siendo una conexión entre mente y cuerpo y que permite una relajación profunda, desde la superficie hasta los órganos internos.



Alineación: Se busca que el alumno aprenda progresivamente a alinear sus huesos, músculos, articulaciones pues cuando se avanza en la alineación corporal, se optimiza la circulación sanguínea, creando espacio para un correcto flujo energético en todo el cuerpo lo que permite mejorar la salud física, mental y emocional.



Conexiones: Las asanas o posturas de yoga son una exploración, un descubrimiento y una mestría de conexiones entre las diferentes partes del cuerpo. Es con la práctica sistemática que logramos entender y sentir como se conectan las diferentes partes, por ejemplo, la columna es quien recibe el trabajo que realizan las piernas y los brazos. Este principio fundamental se aplica a todas las posturas.



Acción y movimiento: Una correcta práctica requiere esfuerzo, durante la ejecución de las asanas se trabajan diversas acciones y ajustes sin permitir que la inercia se instale en el cuerpo, de esta manera se potencia la rápida evoluación del practicante, se da profundidad, perfección y amplitud de percepción, se desarrolla lo que el maestro Sri B.K.S. Iyengar denomina "la inteligencia de las células  del cuerpo".